Gavote

 El protagonista  de la lectura se llama Gavote y es un gigante muy especial.

1-Descríbelo:

¿Cómo son sus rasgos físicos?

¿Cómo está vestido?

2-¿Qué cosas crees que puede hacer un gigante?

Si un gigante como Gavote vive en en medio del mar ¿Cómo podría desplazarse de una isla a otra?

3-La siguiente lectura nos cuenta la experiencia de un gigante y de la gente que lo conoció

Lee :

 Gavote, un personaje fantástico

Hace ya muchos años había un gigante muy alto, muy fuerte y muy bueno que se llamaba Gavote.

Gavote vivía en medio del mar, entre dos islas

Y os preguntaréis: ¿Cómo se puede vivir entre dos islas?

Pues sólo hay un modo de hacerlo: con los pies en remojo

Como Gavote era tan alto, tenía los pies bien afianzados en el fondo del mar y aun sacaba medio cuerpo por encima del agua.

El plato preferido de Gavote eran las ballenas, que comía crudas, porque en medio del mar no se puede hacer fuego

Un día vio una cosa muy extraña

Las olas mecían una especie de ballena de madera llena de muñequitos que cantaban.

Los muñequitos se pusieron a gritar cuando vieron que Gavote se les acercaba

En realidad, la ballena de madera era un barco.

Los muñequitos eran sus marineros y estaban asustados. Los marineros rogaron a Gavote que no les hiciese daño.

Gavote, que nunca antes había visto un barco, le hizo gracia aquel juguete. Lo cogió con dos dedos y pregunto a aquellos muñequitos qué es lo que hacían en medio del mar.

Ellos le respondieron que regresaban a sus casas, en la isla grande, adonde llegarían al cabo de dos días.

Gavote se echó a reír y les dijo:

-En mucho menos tiempo.

Y con dos zancadas marinas los dejó justo a la entrada del puerto. Los marineros se pusieron muy contentos.

Lo obsequiaron con buen pescadito frito, y Gavote lo encontró tan delicioso que decidió vivir para siempre cerca de la costa.

Y no le faltó comida... ni trabajo

Cada vez que se desataba un temporal, Gavote agarraba con dos dedos los barcos en peligro y los llevaba por los aires hasta buen puerto.

Por eso, tanto las personas de la isla grande como las de la isla pequeña lo querían tanto.

Le daban todo el pescado que quería a cambio de que salvara los barcos y a su tripulación cuando había temporal.

Y Gavote aún continuaría haciendo lo mismo si no fuese porque los barcos que hoy navegan entre las dos islas han dejado de ser de madera.

Son de hierro.

Pesan mucho y, además, resbalan entre sus dedos.

Gavote se ha ido de allí y nadie sabe donde estará ahora salvando barquitos de madera para poder comer pescado frito.

Cuando las tempestades son terribles, con olas muy altas, más de un marinero se acuerda de Gavote y de los buenos tiempos en que permanecía cerca del puerto.

Teresa Durán, Gigantones y enanitos
Editorial Edebé


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